Hola a todos!
Para realizar esta breve reflexión, he seleccionado dos fuentes de la semana pasada que hablan sobre el factor de impacto.
Por un lado, Amin & Mabe (2003) muestran como este indicador depende, en gran medida, del área de conocimiento a la que se vincula. En este sentido, se aprecia como en las Ciencias Sociales las citas se distribuyen de forma más lenta y prolongada en el tiempo, a diferencia de las Ciencias Experimentales, donde las citas tienden a concentrarse en los primeros años tras su publicación.
Parece lógico, pues las Ciencias Experimentales condensan un amplio conjunto de campos del conocimiento cuya evolución es muy rápida en la sociedad, mientras que en las Ciencias Sociales muchas teorías y perspectivas, por ejemplo educativas, se mantienen durante décadas. No obstante, también hay pedagogías y propuestas emergentes, aunque muchas de las nuevas metodologías activas que se desarrollan en los centros tienen sus bases, en realidad, en el siglo pasado (como ocurre, por ejemplo, en el Aprendizaje Basado en la Indagación -IBSE-).
En relación con todo esto, la Declaración de San Francisco sobre la Evaluación de la Investigación (DORA) advierte que el factor de impacto no debe utilizarse como único indicador de calidad de artículos o investigaciones. Esto se debe a que, como venimos comentando, hay ciertos sesgos en los campos de conocimiento, lo que no refleja en ocasiones el valor real del contenido científico.
Por ello, creo que siempre es importante comparar estas métricas dentro de sus campos de conocimiento, y emplearlas como una herramienta más, valorando también las investigaciones por sus propios méritos y contenidos, y no únicamente por la revista en la que se publica.
Saludos!
Ciertamente. Aunque las métricas pueden aportar información interesante, hay que usarlas con mucho criterio y huir d emaximalismos
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